¿Qué relación hay entre el aborto y el cáncer?

Durante muchos años se han realizado estudios para comprobar si existe una relación entre el aborto y el cáncer. En 1996  el doctor y profesor de endocrinología, Joel Brind, publicó una revisión de más de 20 estudios sobre esta supuesta relación.

La investigación fue publicada en la Revista de Epidemiología y Salud Comunitaria, obteniendo como resultado que existe un aumento de un 30 por ciento en el riesgo de cáncer de seno entre mujeres que interrumpieron un embarazo o sufrieron una pérdida, sobre mujeres que no.

Brind asegura que una investigación hecha por el Departamento de Salud del Estado de Nueva York, que se publicó en 1989 demostró que casi se duplicó la posibilidad de contraer cáncer de mama antes de los 40 años en mujeres a quienes se les indujo el aborto.

El catedrático denunció que a pesar de dicha investigación el Estado de Nueva York sigue financiando abortos sin dar ningún tipo de advertencia y alega que esto ocurre posiblemente porque hay un riesgo de que a los practicantes de abortos y personal de salud sean penalizados por no admitir que la interrupción del embarazo aumenta el riesgo de producir cáncer.

A mediados del año 2000, la presidenta de la Coalición sobre el Aborto y el Cáncer de Mama, Karen Malec, mostró su preocupación de que el Instituto Nacional del Cáncer, así como una gran cantidad de galenos y organizaciones anti cáncer, no informaban a las mujeres sobre este vínculo.

¿Cómo puede causar cáncer de seno el aborto?

Cuando una mujer queda embarazada, existe un aumento considerable en ciertas hormonas que ayudan al buen desarrollo de la gestación, entre ellas el estrógeno, la gonadotropina coriónica humana o hCG, y la progesterona.

Con este aumento hormonal, las células del seno se dividen y maduran en células que puedan producir leche materna. La interrupción del embarazo origina una disminución brusca de hormonas, dejando a estas células inmaduras y propensas a transformarse, fácilmente, en células cancerígenas.

Según expertos, la interrupción del embarazo destruye la protección natural que éste provee a las mujeres, y aseguran que resulta más saludable para la mujer llevar a término el embarazo, sobre todo si se trata del primero.

El doctor Brind explica que otros de los factores de riesgo asociados al cáncer están relacionados con la exposición al estrógeno. Mujeres que alcanzan la pubertad a una edad temprana, así como aquellas que les llega la menopausia a una edad tardía son más propensas a sufrir de cáncer.

Esto ocurre porque tienen más ciclos menstruales, por lo que están expuestas a niveles más altos de estradiol, una forma de estrógeno. Por otra parte, las mujeres que dan leche materna a sus hijos tienen menos ciclos menstruales, por lo tanto, el riesgo de adquirir esta enfermedad es menor.

¿Hay mujeres que están en mayor peligro de contraer cáncer?

Estudios e investigaciones demuestran que la interrupción del embarazo aumenta el riesgo de cáncer en el seno en algunas mujeres, más que en otras. Tal es el caso de las mujeres de tez negra, quienes también estás más propensas a sufrir de otros tipos de cáncer más agresivos.

Las mujeres que se han practicado abortos a temprana edad, antes de los 18 años, no han tenido hijos posteriormente, y además tienen antecedentes familiares que han sufrido de cáncer, son más propensas a padecer esta enfermedad.

En el año 1994, la doctora Janet Daling, realizó un estudio en el Centro de Investigación Oncológico Fred Hutchinson, de la ciudad de Seattle, en Estados Unidos, que determinó que entre las mujeres que han estado embarazadas al menos una vez, aquellas que tuvieron abortos provocados ya sean quirúrgicos o mediante pastillas como misoprostol son propensas a contraer cáncer de mama un 50 por ciento más que las demás, y si tiene antecedentes familiares de cáncer, el riesgo es potencialmente alto.

La doctora Daling también observó que mujeres menores de 18 años, que interrumpieron su embarazo presentaron un aumento del riesgo de contraer cáncer en un 150 por ciento, cifra que aumentó a 800 por ciento en las posibilidades de contraer esta enfermedad si el aborto se realizó entre la semana 9 y 24 de gestación.

¿Puedo evitar el riesgo a contraer cáncer?

La mayoría de los factores que conducen al cáncer en la mujer, están relacionados con las hormonas, sobre todo las que son ingeridas, como los anticonceptivos orales.

Consumir este tipo de anticonceptivos, el exceso de alcohol, terminar con embarazos de manera provocada, la obesidad y la exposición a la radiación son factores determinantes para aumentar potencialmente el riesgo a contraer cáncer de seno.

Sin embargo, esto no quiere decir que las parejas no tienen opciones de protección y planificación familiar. Otras maneras para protegerse de embarazos no deseado son los métodos de barrera, el dispositivo intrauterino, los métodos naturales como el método de ritmo, el método Billings, entre otros.

Otras teorías

En 2007 fue publicado un trabajo de investigación en la revista Archivos de Medicina Interna, que desecha la creencia de que la interrupción de un embarazo, de manera inducida o espontánea, eleve el riesgo de contraer cáncer de mama.

Tal y como mencionamos anteriormente, el embarazo tiene un efecto protector en la madre, que reduce las posibilidades de desarrollar cáncer en el seno. Hasta el momento las investigaciones señalaban que la interrupción del embarazo detenía el desarrollo de estas células, haciéndolas propensas a convertirse en cancerígenas.

 

Pero, el trabajo investigativo realizado por los científicos de la Universidad de Harvard (EEUU), indica que los resultados de estos estudios estuvieron condicionados por su forma, hechos de manera retrospectiva.

La autora principal de este estudio, Karin Michels, quien también es especialista en epidemiología, obstetricia y ginecología, escogió a más de 100 mil mujeres entre 29 y 46 años de edad y les hizo seguimiento durante una década. Durante ese tiempo, las mujeres que formaron parte del estudio, respondieron cada dos años, formularios donde proporcionaron información sobre factores de riesgo, abortos y diagnósticos del cáncer.

El resultado fue que 15 por ciento de estas mujeres interrumpió voluntariamente algún embarazo, mientras que el 21 por ciento sufrió algún aborto espontáneo. Por otra parte casi 1500 mujeres padecieron de cáncer de pecho, sin que existiera alguna asociación entre abortar y la aparición del cáncer.

La científica asegura que en algunos estados de Estados Unidos, aún es obligatorio que las mujeres sean informadas sobre los riesgos asociados al cáncer cuando ésta decide interrumpir un embarazo, a lo que la doctora expone: “Creo que puede no estar justificado, basándonos en las evidencias actuales”.